Kaden Sisk siempre ha tenido espíritu emprendedor; hace casi seis años puso en marcha un negocio de corte de césped. Por eso, se entusiasmó al enterarse, a principios de este curso, de la existencia del «Paradigm Challenge» (un concurso en el que los estudiantes trabajan para desarrollar un invento con impacto social). En un primer momento, le propuso la idea de participar en este concurso a uno de sus amigos del programa de ingeniería, Kale Buchanan. Después, consiguieron que otros amigos se unieran al proyecto. Caleb Krause, Colin Elmore y Remy Schupper se unieron al equipo. Además, Erie High les ha ayudado poniéndoles en contacto con mentores y proporcionándoles el software necesario para el diseño y la implementación.
Para su diseño, decidieron centrarse en la conservación de la biodiversidad. Dada la formación de Kaden, él sabía que el cuidado del césped tiene un impacto negativo en el medio ambiente. Por ejemplo, el exceso de fertilización de los céspedes puede provocar la escorrentía de nutrientes, lo que conduce a la formación de floraciones de algas nocivas (HAB). Hicieron una lluvia de ideas para buscar soluciones a la escorrentía de nutrientes. Tras debatir un par de ideas, decidieron inventar un cortacésped autónomo y un accesorio de fertilización capaz de aplicar fertilizante granulado en la proporción deseada por el usuario.
Para perfeccionar su propuesta para el Paradigm Challenge, se pusieron en contacto con profesionales con experiencia en el mundo empresarial y en el diseño de hardware y software. Las conversaciones mantenidas con estos profesionales les hicieron darse cuenta de que debían intentar lanzar el producto al mercado, independientemente del resultado del concurso.
Por ello, constituyeron una sociedad de responsabilidad limitada (Lono Tech) y recientemente han obtenido una patente provisional para su producto.
Para obtener más información sobre su equipo, su producto y su visión, visita:www.lono.tech




